Una manera eficaz de corregir desviaciones
globales de color en las fotografías es la igualación de valores RGB en los
tonos neutros, y ello puede hacerse con total objetividad con la ayuda de
dianas o cartas de muestras neutras. Así, realizaremos en cada sesión
fotográfica una o más tomas de calibración, dependiendo de si van a variar
o no las condiciones de iluminación. Por Paulo
Porta
![]()
Todos sabemos la importancia que tiene evitar las
dominantes de color debidas a la iluminación ambiental para que las
fotografías muestren correctamente los tonos.
Las cámaras nos ofrecen funciones de balance de blancos
automático o manual, ya que debido a la adaptación de nuestra vista al
entorno podemos no ser conscientes -en el momento de hacer las tomas- de
encontrarnos bajo una luz con una clara tendencia al naranja o al azul, que
sí se hará evidente en la copia final.
La corrección de color global puede hacerse de muchas maneras,
aunque podríamos diferenciar tres estrategias:
a) Corregir manualmente -a ojo- con cualquiera de
las herramientas disponibles: Niveles, Curvas, Equilibrio de color,
Variaciones, etcétera.
La ventaja es que controlamos el resultado en cada una de las
fotografías. Por el contrario, esta metodología requiere bastante tiempo y
el resultado puede no ser suficientemente objetivo, ya que en él influirán
el monitor y la iluminación ambiental en el momento de realizar el ajuste.
b) Corregir con funciones automáticas como Niveles
automáticos, Color automático, etcétera. Éste es, con mucho, el
método más rápido, pero para mí el peor, ya que no interpreta la imagen.
Aunque podemos establecer el porcentaje de recorte -proporción de
píxeles más oscuros y más claros que se ignoran en el cálculo- y los
valores RGB del punto blanco, negro y gris de destino, los programas los
asignarán a ciertas zonas sin saber si éstas debían aparecer neutras o no.
c) Utilizar muestras sobre algún tipo de diana o
carta de parches de color. Quien haya incluido en una sesión de retratos
alguna toma del modelo con una carta gris cerca del rostro, sabrá la
seguridad que proporciona a la hora de analizar si las pruebas están
correctas de tono.
Basándonos en esta última opción, el método que describiremos a
continuación consiste en manejar tres referencias: una negra, otra gris y
otra blanca. Existen dianas específicas, aunque también se puede probar
primero con materiales más caseros.
Bastaría con pegar en un cartón gris un trozo de cartulina negra
y otro de papel blanco, con ciertas precauciones: la cartulina negra se
degrada rápidamente con la luz del sol, volviéndose rojiza. El papel
amarillea con el tiempo, aunque más lentamente. El cartón gris hay que
escogerlo con cuidado, aunque es fácil encontrarlo en papelerías con un tono
suficientemente neutro y uniforme.
No es necesario para esta técnica que el parche gris tenga un 18%
de reflectancia, sino simplemente que sea neutro. En todo caso, esta solución
es bastante provisional.
Lo que no aconsejo es imprimir la diana. Incluso con una impresora
bien calibrada y utilizando solamente tinta negra, el resultado es mucho menos
estable y uniforme que el material industrial de papelería.
Diana
flexible de superficie mate, diana casera en cartón y cartas Gretag Machbet e
it8.
Las cartas de muestras son lo más fiable, aunque su problema puede
ser el tamaño. No suelen sobrepasar los 15 centímetros, por lo que algunas -como
la it8 de la imagen- se hacen impracticables salvo en tomas muy cercanas.
Procedimiento de ajuste
Una vez abierta en el programa de retoque la imagen con la diana,
es conveniente hacer primero un ajuste de niveles, en especial si la foto
está visiblemente sobreexpuesta o subexpuesta.
A continuación, se sitúan con la herramienta correspondiente las
tres muestras: negra, gris y blanca. Los valores RGB en cada punto se
mostrarán en la paleta Info.
Si el programa permite regular el tamaño de la muestra, debemos
ponerla a 5 x 5 píxeles, por lo menos. Si no existe esta opción, se puede
desenfocar una zona circular, donde vamos a colocar el punto de muestra.
En Photoshop, lo ideal es el filtro Promedio. De
esta manera, las muestras no se verán afectadas por texturas o
irregularidades en la superficie de la diana:
Obsérvese en la imagen que las muestras blanca y negra no tienen
por qué ser las zonas más claras y oscuras de la fotografía. Aquí la diana
estaba muy iluminada, así que el negro es poco oscuro, mientras que el blanco
se acerca al límite.
Si recortásemos el punto negro con Niveles donde
hemos colocado la muestra denominada #1, empastaríamos las
sombras de la foto, y si lo hiciésemos sobre la zona más oscura de la imagen,
que no es neutra, tendríamos un ajuste tonal automático incorrecto.
De lo que se trata, por tanto, es de igualar los valores RGB de las
tres muestras. Por sistema, debemos igualar los valores del negro al más bajo
de los existentes (en este caso 76), los del gris al mediano de los presentes
(164), y los del blanco al más alto (en el ejemplo, como son muy cercanos al
límite de la escala, los ignoramos e igualamos a 245, para dejar por lo menos
10 valores de margen). Lo mismo habríamos hecho con una muestra negra
demasiado oscura.
Correcciones
en el canal Rojo.
Con la herramienta Curvas hacemos los cambios
numéricos en cada uno de los canales. Creamos tres puntos intermedios
pulsando sobre la línea, y escribimos los valores de entrada y salida en las
casillas que aparecerán abajo. Escribiremos incluso los valores que no
cambian; si no se anclan, el ajuste puede hacer que varíen.
Aceptamos el ajuste cuando la paleta Info confirme
la igualación de valores:
Fotografía
de prueba, antes y después de la corrección.
Extender el ajuste
De igual forma que en el cuarto oscuro, al revelar una película la
examinamos para tomar nota de qué fotogramas tienen las mismas
características; luego elegimos uno que nos parezca representativo para hacer
un par de pruebas de positivado, y después los procesamos todos con el mismo
tiempo y diafragma. La corrección de color que acabamos de describir puede
aplicarse a aquellas fotos tomadas en la misma sesión y en condiciones de luz
y exposición semejantes.
Para ello, solemos tener la opción de guardar el ajuste de curvas
y recuperarlo después en cada foto, o bien grabar una acción, si las fotos
son muchas. En algunos programas también funcionan atajos de teclado. Así,
la combinación Control+Alt+M, abre en Photoshop el cuadro de
Curvas con los últimos parámetros ya puestos, que sólo hay
que aceptar.
Corrección numérica en RAW: ¿es posible?
Con la perspectiva que en este momento ya tenemos de las ventajas
de procesar las fotografías sobre datos de toma RAW, es previsible que los
programas de retoque general y los conversores RAW no solamente se
complementen, sino que acaben integrándose dentro de muy poco en un único
tipo de programa.
Mientras tanto, es complicado sacar todo el partido a una técnica
como ésta, basada en las muestras. No es usual que los conversores RAW
permitan situar puntos de control. Camera Raw de Adobe sí lo hace, pero sobre
un único píxel, y no permite hacer un ajuste de curvas por canales, con lo
que resulta inútil.
La excepción, de momento, es Nikon Capture, con el que se pueden
colocar los tres puntos de control y editar las curvas por canal. Sin embargo,
al añadir los puntos intermedios, el programa muestra los valores numéricos,
pero no permite teclearlos; solamente es posible mover la curva, con lo que la
edición resulta francamente incómoda.
Con el resto de los programas específicos no es posible poner
muestras ni ajustar curvas canal por canal. En algunos, ni siquiera se pueden
editar numéricamente. Es sin duda uno de los puntos flojos de la conversión
RAW, que las nuevas versiones de programas deberían subsanar.
Paulo
Porta
Photo Quote: The ear tends to be lazy, craves the familiar and is shocked by the unexpected; the eye, on the other hand, tends to be impatient, craves the novel and is bored by repetition. - W. H. Auden